No cabe duda que la principal amenaza del Coronavirus hace referencia al riesgo sanitario y a la salud. Pero en este artículo vamos a centrarnos en el impacto económico que ha supuesto la propagación de este virus y la respuesta que las instituciones deben dar para intentar mitigar de alguna manera dicho impacto.

 

Lo primero que debemos tener en cuenta sobre los riesgos económicos a corto plazo que supone la propagación de este virus, es que el primer y principal impacto en la economía viene dado por un shock repentino (e inesperado) por el lado de la Oferta Agregada.

 

Este impacto en la Oferta Agregada viene a través del cierre de establecimientos, paros en las cadenas de suministros y montajes, roturas de stocks de productos intermedios, y cierres temporales de empresas de servicios no minoristas.

 

Por supuesto, este shock inicial por el lado de la Oferta Agregada impacta posteriormente de forma entrelazada en una disminución de la Demanda Agregada.

 

Pero es importante que las autoridades actúen sin olvidar este fenómeno (inicio del shock por el lado de la Oferta Agregada) porque de esta forma las medidas que adopten podrán ser más eficientes.

 

Así pues, el BCE y las autoridades no deberían centrar su actuación en crear estímulos de Demanda Agregada sino, sobretodo, en paliar y minimizar las repercusiones de la caída de Oferta.

 

Esta caída de la Oferta Agregada y de los niveles de producción lastrará inevitablemente el PIB, pudiendo incluso llegar a entrar en recesión. Por lo que es imprescindible que se actúe de forma coordinada y conjunta en estimular el PIB desde el punto de vista de la Producción.

 

Por lo tanto, a modo de resumen, las medidas deben ir centradas fundamentalmente hacia dos ejes claros de actuación:

 

  1. Reducir y minimizar en la medida de lo posible el impacto del shock de Oferta entre sus agentes económicos. ¿Cómo?

 

– Considerando la posibilidad de rebajas fiscales y cotizaciones sociales.

– Mejorando y aumentando las posibilidades de aplazamientos para las liquidaciones fiscales.

– Adelantando los períodos de pago de las administraciones públicas con sus empresas colaboradoras.

– Aumentando la flexibilidad laboral que permita compensar en un futuro cercano la disminución de la Producción.

– Fomentando el teletrabajo y la flexibilidad laboral.

 

  1. Estimular la recuperación del PIB por la vía de Producción:

 

El PIB desde el punto de vista de la Producción puede definirse como el agregado productivo de tres factores: 

 

– La productividad general de la economía.

– La acumulación de capital atendiendo además a su elasticidad.

– La acumulación de horas trabajadas y, de la misma manera, atendiendo también a su elasticidad.

 

Por lo tanto, las medidas para estimular el PIB deben ir enfocadas a facilitar la  mejora de cada uno de estos tres factores: disminuyendo costes agregados que lastran la productividad de las empresas, incentivando las inversiones y la acumulación de capital productivo, y fomentando la recuperación de la producción entendida como número total de horas trabajadas.

 

El anuncio por parte del BCE de compras de activos por 120.000 millones adicionales y una nueva “barra libre de liquidez” es la correa de transmisión con la que quiere incentivar la inversión y asegurar la liquidez de los agentes económicos que se han visto lastrados por este shock. 

 

Sin embargo, ante el clima de incertidumbre que se advierte, el fomento de la Oferta y Demanda no debería venir solo de medidas excepcionales por parte del BCE, sino que éstas deberían ser únicamente un acompañamiento temporal al desarrollo de medidas estructurales, de calado y de impacto en el medio y largo plazo, de forma que permitan una mejora sostenible de los factores productivos agregados.

 

No olvidemos lo comentado al iniciar este artículo: debemos crear mecanismos para incentivar la recuperación del shock de oferta y no tanto incentivar la demanda.  La caída de beneficios empresariales vendrá por la parada de los procesos productivos y el desabastecimiento de sus cadenas de producción y servicios.

 

Es decir, no se trata de aumentar la masa monetaria, inyectar liquidez y bajar tipos para fomentar la demanda de dinero, pues no debemos olvidar que esto genera endeudamiento para las empresas dentro de un entorno de incertidumbre. Se trata de facilitar a las empresas mejorar sus propios costes de producción (productividad), fomentar la autofinanciación y la mejor asignación de sus recursos limitados (rebajas fiscales) y flexibilizar la recuperación de la producción perdida.

 

De esta forma, la recuperación de la Oferta Agregada estaría fomentada en mejoras estructurales productivas y no en políticas temporales de fomento de la demanda de liquidez (endeudamiento), que en períodos de alta incertidumbre, incrementan considerablemente el riesgo empresarial y pueden fomentar, si se mantiene en el tiempo, la semilla de un shock de deuda.

 

 

Miguel Ángel Gómez Antón

Asesor Financiero & Inversión

Cirial180

Certified European Financial Analyst Candidate

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¡Hasta la próxima entrega!

El equipo de Cirial180º.

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